¿Tarjeta de crédito, de débito o efectivo?

rsz_8266503630_0367ef9ff0_oHoy día, los cheques de viajero han perdido gran parte de su popularidad. Además de la cantidad de dinero que se lleve al viajar, el tipo de divisa puede ser determinante para poder acceder a los servicios y productos de los diversos lugares que puedan visitarse. Del mismo modo, se recomienda llevar dinero en efecto, para cualquier emergencia, como falta de fondos en los cajeros. Una de las divisas más aceptadas en el mundo es el dólar estadounidense, sin embargo, en algunos países no son aceptados y requieren ser cambiados por la moneda local, lo que supone una cierta pérdida durante el cambio.

El dinero en efectivo puede ser muy práctico. En general es mejor realizar los cambios de divisa directamente en el banco. En algunos bancos existe la opción de obtener efectivo de los cajeros ATM en la moneda local. Por supuesto, existe el riesgo de robo o pérdida, pues el efectivo es uno de los principales objetivos que motivan el robo, por lo que muchas personas prefieren no llevar efectivo con ellos.

Las tarjetas de crédito pueden ser una buena opción para no manejar dinero físicamente, y que permite comprar sin preocuparse por la moneda local, con descuentos mucho menores de los que se encuentran al cambiar el efectivo. Además, en muchas ocasiones, se pueden reunir puntos o promociones por el uso frecuente de la tarjeta. Sin embargo, entre los problemas que puede haber está el hecho de que no todos los negocios y servicios aceptan el pago por medio de tarjetas de crédito; otros, incluso, aceptan sólo algunas de ellas.

Las tarjetas de débito también son útiles para comprar y retirar dinero sin preocuparse por las divisas. Sin embargo, es necesario tener suficiente dinero en la cuenta de banco, ya que por lo general no permiten un balance negativo, a diferencia de las tarjetas de crédito. Además cada vez que se retire efectivo se harán los descuentos correspondientes por el servicio. Finalmente, por desgracia, la protección al usuario en caso de robo o pérdida no tienen tantas facilidades como con las tarjetas de crédito.